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Emo se escribe con Ñ

Niña y División Minúscula hacen explotar al Rush.

(Gracias a Marlene por las fotos!)

Sábado 22 de Junio 2002

"Menta roba mi saliva y acelera mi autoestima al suelo."

Hace 10 años estaba a punto de cumplir los 16, pronto usaría el pelo largo y empezaría a escuchar música punk y dark. Me imagino lo diferente que hubiera sido mi vida en esa época de haber conocido a un grupo como Niña.

Pero no fue así, a Niña lo conocí a los 18 años, en Saltillo, en una tocada de Atomic Co, un grupo demasiado adelantado para aquel año de 1995.

Recuerdo que Bombón me prestó su guitarra para hacerme pasar como parte del grupo y que no me sacaran del sound check, Chayo tenía el pelo morado o naranja y en la batería estaba un tal Bernie.

Mi mundo estaba a punto de voltearse de cabeza.

En Culiacán iba a las tocadas de grupos locales y sonaban a eso, grupos locales, pero yo sabía muy dentro de mí que había algo más allá de eso, que en algún lugar había algo más.

Ese día lo encontré, en La Vaca, de Saltillo.

Hoy han pasado ya 7 años de aquella primera vez que vi a Niña en vivo, estoy muy lejos ya de los 16 años, pero "Candy", "Rhinos", "Arena Azul", "Hey!" y todas sus canciones me hacen sentir otra vez como en aquellos tiempos del primer amor, las primeras pedas, la primera vez que descubres un power chord en la guitarra.

Niña volvió a reunirse tras un año de descanso, de los miembros originales sólo quedan dos: Chayo y Bombón, a ellos se ha unido Beatle en el bajo y en esta ocasión tuvieron como invitado a Kiko de División Minúscula quien se aventó un maratón de batería, al tocar cuatro sets seguidos en el mismo día (dos de Niña y dos de DM) alimentado únicamente con bebidas energetizantes y guaraná.

Arriba del escenario del Rush Smartass Lounge, los cuatro dieron lo mejor de sí con un set explosivo lleno de los clásicos del grupo.

Cuando llegué aún no empezaban y pude respirar tranquilo porque pensé que llegaría tarde, al poco rato subió a tocar División Minúscula y me di cuenta que me sabía todas las canciones de su disco, a pesar de que hace mucho que no lo escucho, tuve que aguantarme las ganas de irme hasta adelante a brincar porque quería ahorrar energía para Niña.

Después de su poderoso set y una nueva canción, los de Matamoros se bajaron y Chayo, Bombón y Beatle empezaron a preparar sus cuerdas mientras Kiko tomaba un descanso.

El público ya estaba bastante prendido por la siempre excelente actuación de División Minúscula y al primer acorde de Niña todos quisimos bailar, pero la seguridad del lugar nos lo impidió. ¿Demasiado Lounge para rockear?

Como sea, nadie puede estar escuchando Niña sin siquiera mover un pie, es casi imposible.

El grupo tocó un set de 11 canciones, al cual sólo faltó la muy solicitada "Cindy".

Terminaron de manera épica con "Rhinos", era imposible no sentir goosebumps al escuchar "Uno contra mi, dos contra mi, tres contra mi....".

Musicalmente no le falto nada a su actuación, excelentes guitarras, un bajo y batería sólidos, coros rockeros y gritos.

Niña se entregó en el escenario dejando ver cuanto extrañaban tocar otra vez y el público no se hizo del rogar y se entregó totalmente al grupo.

Si tuvieramos que caer en clasificaciones tendría que decir que el emo nunca había rockeado tanto y que el rock nunca había sido tan emocionante (¿o emocional?).

Espero que, si llego a cumplir 96 años, siga sintiéndome de 16 al escuchar a Niña.

No hay más que decir, Niña ha vuelto y esta vez para quedarse.

Mario López Landa.

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